Testimonios

Los siguientes son testimonios personales de antiguos clientes afiliados con el personal de Fallen Leaves.

Conocí a Nathan a la temprana edad de 17 años. No les diré mi edad actual hasta el final de este escrito. En enero de 1987 conocí a Nathan por primera vez – es gracioso como uno nunca se olvida de algunas cosas.

– Rosemary

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Conocí a Nathan a la temprana edad de 17 años. No les diré mi edad actual hasta el final de este escrito. En enero de 1987 conocí a Nathan por primera vez – es gracioso como uno nunca se olvida de algunas cosas. Había estado en la unidad psiquiátrica para adultos durante seis meses, con el equipo de trastornos de la alimentación, como lo llamaban en ese entonces. Había tenido tantos encuentros y terapias hasta entonces que creo que “El Equipo” en ese momento simplemente no sabía que hacer o hacia donde seguir conmigo. Yo era “tremenda” paciente o realmente, una paciente bastante mala. Nunca me había sentido tan desesperada, sola y desesperanzada hasta ese momento. Hacía lo que fuera, mayormente cosas destructivas, para sentir que alguien se preocupaba por mí. No tenía ni idea en ese momento que ese hombre que me vino a entrevistar me salvaría de mi misma, me enseñaría que yo tenía valor no solamente para mi misma sino para otros también. Creo que en ese momento yo no estaba lista para el tratamiento, estaba bulímica, me mutilaba a mi misma, era constantemente suicida habiendo tratado de suicidarme varias veces y experimentado con varios productos químicos para controlar mi peso. Antes de tener la preocupación de la comida y el peso, había usado desde muy niña lo que pudiera para escapar. No toleraba ser yo misma y hacia todo lo posible para no sentir nada. En ese momento no tenía ni idea de porque tenía estas tendencias. Así que después de varias entrevistas con este hombre quien yo sabía tenía genuinamente las mejores intenciones hacia mí en su corazón, estuve de acuerdo en que me trasladaran a la unidad de ACCEPT del hospital. Pero solamente para probarlo y su compromiso conmigo, rehusé ir a su unidad hasta esa misma mañana. ¡Nathan vino personalmente a la unidad en que yo estaba esa mañana y me dijo que me llevaría aunque fuera pateando y gritando si lo tenía que hacer pero que me iba a trasladar! No estoy segura de si él pensó que esto fue una buena idea después de que me transfirió, porque hice todo lo que pude para hacerlo a él y al resto del equipo sudar por su dinero. Si alguna vez alguien se acercaba aunque fuera un poco a comprender las emociones encontradas y el caos que sentía dentro de mí, me ponía a correr mentalmente y algunas veces, hasta físicamente. Las tres veces que me fui corriendo, Nathan personalmente salió a la calle detrás de mí para encontrarme. La primera vez fue en el medio de una tormenta de nieve mientras estábamos en un recreo entre sesiones; otra muchacha y yo esperamos que el personal de limpieza fuera a salir de la unidad y cuando la puerta comenzó a cerrarse, yo puse mi pie en la puerta para mantenerla abierta, ya que las unidades estaban trancadas. Ella y yo nos fuimos furtivamente, y como yo llevaba tanto tiempo internada, me conocía muy bien los pasillos y las salidas.

Esa vez pude llegar a mi casa en NY donde me quedé por tres semanas, pero rápidamente me desmoroné y volví al hospital. Mientras pasaba el tiempo en la unidad, una vez más sentí que estaba descubriendo muy a fondo mis emociones y mientras estaba en el gimnasio, me volví a escapar. Ahí estaba corriendo por la calle cuando este hombre enorme empezó a correr físicamente al lado mío. Fui de vuelta a la unidad…La última vez que me escapé terminé subiendo al último piso del estacionamiento. Me sentía tan desesperada y con mucho miedo, pero no estaba segura de que quería saltar. Solo sé que no quería sentir nada. Y una vez más, ahí estaba Nathan subiendo a mi lado. Mi primera afirmación en la unidad fue “Soy Rosemary, bulímica, adicta, aterrada de enfrentarme a mi familia y a mis sentimientos, y actúo desamparada para que me cuiden.” Cuando me gradué de la unidad dije “Soy Rosemary, soy una bella persona y mis necesidades están siendo satisfechas.” Me tomó algo de tiempo para poder decir eso y saber que era verdad. Pasé cinco meses más en esa unidad y nunca en mi vida me había sentido tan bien y tan en contacto conmigo misma.

¡Al final de mi tiempo allí, Nathan me dijo que estaría al tanto de como yo estaba hasta que tuviera 35 años! Yo no lo creí: ¿cómo alguien podría tener tanto interés en solo una niña? Asi que después de mi tiempo allí, fui para mi casa en contra de las advertencias de Nathan y apenas pude terminar mi último año de bachillerato. Una vez más, me consumió mi desorden de la alimentación, mi propia mutilación y realmente solo quería morir. No había usado químicos asi que estaba muy sorprendida y resistente porque cuando volví al hospital me dijeron que solamente podía volver a la unidad de Nathan. Fué una estancia rápida de 4 meses y Nathan me encontró una residencia en PA, para esas personas que luchan no solo con problemas de adicción (mi ED es la adicción), pero también con problemas psiquiátricos. Comenzé a creer que Nathan verdaderamente siempre estaría ahí para mí, de una forma en que mis padres no podían en ese entonces. Le creí cuando me dijo que siempre sabría donde yo estaba y como me iba. Me mantuve en contacto con él porque siempre me decía las cosas que otras personas tenían miedo de decirme, pero que necesitaba oir para sobrevivir. Lo amaba como a un padre. A través de todos estos años solo he tenido una recaída, después de un trauma y el nacimiento de mi tercer hijo, pero realmente he aprendido a amarme y cuidarme a mi misma con la ayuda de Nathan. Cinco años después de ir a la residencia de Pa, comenzé a trabajar para ellos y eventualmente me convertí en la directora de una de sus facilidades. Trabaje con las personas que sufren de diagnosis dual y SPMI. Me casé, tuve tres hijos preciosos, a uno de los cuales le pedí a Nathan que le hablara, cuando tenía 16 años y estaba con problemas. Le confié mi vida y la de mi hija a Nathan.

Nathan nunca rompió su promesa de siempre saber donde y como estoy. Algunas veces cuando no sabe de mi me envía un texto, preguntándome “hey, ¿cómo estas, donde estás?” Actualmente tengo 46 años. Nathan ha sido parte de mi vida y de mi recuperación por casi 30 años. No puedo ni imaginarme que habría sido de mi vida si él no hubiese intervenido y dicho, “vienes para mi unidad.” Su dedicación, conocimiento y compasión para las personas que sirve son interminables. Si alguno de mis hijos o de mi familia necesitaran ayuda, a la primera persona que llamaría es a Nathan. Si en algún momento necesito una reprimenda o un recordatorio de quien soy y de lo que hoy soy capaz, lo llamo a él.

– Rosemary

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Mi nombre es Stephanie y nunca pensé que tendría que contar esta historia. Hace apróximadamente tres años, comenzé a notar un cambio en mi hija Cynthia. Comenzó a faltar a clases, y después dejó de ir a la escuela completamente. Cambió a todos sus amigos. En estos tres años, mi hija se convirtió en una completa extraña para mí.

– Stephanie Sengel

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Mi nombre es Stephanie y nunca pensé que tendría que contar esta historia. Hace apróximadamente tres años, comenzé a notar un cambio en mi hija Cynthia. Comenzó a faltar a clases, y después dejó de ir a la escuela completamente. Cambió a todos sus amigos. En estos tres años, mi hija se convirtió en una completa extraña para mí. Siempre estaba disgustada. Siempre tenía una excusa o un cuento para todo lo que hacía. Su ira progresó de tal manera que tuvimos que ir al hospital varias veces porque le daba golpes a las paredes. Comenzó a robar; me faltaba dinero todo el tiempo. Entonces mis joyas comenzaron a desaparecer. Yo sabía que estaba rebelándose pero yo también la excusaba todo el tiempo. No tuvo una niñez muy fácil asi que era muy conveniente para mi creer en sus cuentos. Era mi preciosa niñita que no podía hacer nada mal.

Yo sabía que había probado la marihuana y hasta llego borracha a la casa una noche. Lo que yo no sabía era hasta que punto ella utilizaba sustancias para olvidar sus problemas. Digamos que yo estaba en una negación total. Yo culpaba su ira a mi divorcio de su papá y algunos problemas grandes de familia. Utilizé diferentes métodos para ayudarla pero nunca tuve éxito. Sentía que había fallado como madre porque no podía ayudar a mi propia hija. El día peor de mi vida fue el 30 de mayo del 2009. Cynthia estaba fuera de la casa ese día y mi hijo Thomas me llevó a su dormitorio para mostrarme lo que había encontrado. Era una caja de pastillas y algo de dinero. Ahí fue donde abrí mis ojos y me di cuenta de que mi hija tenía un gran problema. Yo estoy convencida hasta el día de hoy de que mi hijo, que es solamente un año y medio mayor que su hermana, le salvó la vida mostrándome lo que había encontrado. Estoy segura de que esto fue muy difícil para él. Más tarde esa noche, después de llamar a su papá, supe que tenía que ir a buscarla a casa de su amiga. Al hacerlo me di cuenta de que estaba en muy malas condiciones así que la llevamos para el hospital. Había tomado muchas pastillas distintas esa noche. Yo la veía desvaneciéndose frente a mí. A través de un amigo de mi ex esposo, encontramos un centro de tratamiento fabuloso en la Florida que puedo decir que le salvó la vida a mi hija. Después de mucha búsqueda, sabíamos que este era el lugar para nuestra hija. El primer paso del proceso fue que Cynthia comprendiera que tenía un problema. Tuvimos una intervención para Cynthia que incluyó los familiares y amigos más allegados, y un hombre muy especial llamado Nathan Fears, quien estuvo a cargo de todo el proceso de intervención.

Solamente digamos que yo era un desastre emocionalmente cuando el proceso terminó. Ahora tenía que dejar que se llevaran a mi hija. Como único puedo describir este sentimiento es que sentí que alguien me estaba arrancando el corazón. Fue muy difícil dejarla ir, pero yo sabía que si no lo hacía, la próxima vez sería para enterrarla.

Fue un comienzo muy difícil para mi hija y para nosotros en la casa. Vivimos en New York y la estábamos mandando para la Florida. Pero con la ayuda de unos terapistas excelentes, el personal y Dios, comenzé a tener esperanzas para mi hija. Cynthia estuvo cerca de tres meses en el tratamiento. Gradualmente comenzamos a ver un cambio en Cynthia. Aprendió muchas herramientas mientras estuvo ahí pero lo más importante fue que el tratamiento la ayudó a vivir sin utilizar sustancias adictivas.

Un año más tarde, el 30 de mayo del 2010, mi hija ha estado limpia por un año. Está muy envuelta con sus compañeros de Narcóticos Anónimos. Yo también he aprendido mucho sobre la enfermedad de la adicción yendo a las reuniones de NA con mi hija. No tengo palabras para decir lo orgullosa que estoy de mi hija hoy en día. Es casi como haber dado a luz otra vez. Ahora tiene todo el futuro en las palmas de sus manos. Hoy tengo la certeza de que tiene toda su vida por delante y que podrá cumplir con todas las metas que se trace. La lección más importante que Cynthia ha aprendido es que tienes que vivir la vida “un dia a la vez”.

– Stephanie Sengel

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Cuando yo era niña mis padres se divorciaron y siempre estaban discutiendo. Esto fue muy difícil para mí porque me gusta que la familia esté unida. Cuando cumplí 10 años fui violada por el compañero de vivienda de mi padre.

– Cynthia Sengel

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Cuando yo era niña mis padres se divorciaron y siempre estaban discutiendo. Esto fue muy difícil para mí porque me gusta que la familia esté unida. Cuando cumplí 10 años fui violada por el compañero de vivienda de mi padre. También en esa misma época mi abuela tuvo el primero de sus tres derrames y estas fueron las causas de que yo comenzara a utilizar drogas. Comenzé a beber cuando tenía trece años, y después comenzé a fumar marihuana porque el licor no me daba los resultados que yo quería. Cuando la marihuana ya no me satisfacía, comenzé a tomar pastillas. Me hice adicta al Xanax. Al despertarme lo primero que pensaba era en como iba a obtener las pastillas ese día. No tenía trabajo, así que robaba de quien fuera. No me importaba hacerle daño a nadie – mientras tuviera mis pastillas yo estaría bien. Yo iba a una escuela secundaria donde había drogas por dondequiera y era muy fácil endrogarse porque a los maestros no le importaban los estudiantes. Asi que mis padres pensaron que si me transferían a una escuela diferente, todo estaría bien, pero solamente se puso peor. Un día le robé una cantidad muy grande de dinero a un familiar cercano y lo gasté todo en drogas y en alcohol. Escondí todo en una caja de zapatos en mi armario para que mis padres no lo encontraran. El 30 de mayo del 2009 me fui a reunir con varios amigos y me llevé alrededor de veinte pastillas. Mi madre llamó a mi padre y le dijo que necesitaban recogerme en la casa de mi amigo. Lo único que recuerdo es el hospital. No recuerdo llegar a mi casa ni nada más. Al día siguiente mis padres me dijeron que habían encontrado la caja que yo había escondido en el armario, y que había tomado una sobredosis de Xanax. Mis padres me dijeron que tenía que ir a un centro de rehabilitación: yo sabía que necesitaba ayuda pero tenía miedo. La abstinencia de las pastillas que estaba tomando fue la peor parte. El 4 de junio del 2009 tuve una intervención. Toda mi familia estaba allí, todos leyeron sus cartas y entonces me llevaron para un centro de tratamiento en la Florida. Ahora me doy cuenta de que esto es lo mejor que me ha pasado en la vida. Dormí allí una noche y me escapé con una de las muchachas que estaba ingresada. La policía nos encontró y nos llevó a la sala de psiquiatría del hospital donde estuve por 72 horas; después regresé al centro de rehabilitación. Mientras estaba en la sala de psiquiatría tuve mucho tiempo para pensar. Me dí cuenta de que era una adicta y necesitaba ayuda si quería sobrevivir – era una situación de vida o muerte. Asi que me quedé en el tratamiento durante tres meses. Mientras estuve ahí, trabajé en mis problemas con mi terapeuta. Me enseñaron como prevenir una recaída, como hacerle frente a las situaciones sin usar drogas y en fin, como vivir sin las drogas. Conocí a muchas personas agradables en el tratamiento. Las muchachas que estaban allí me ayudaron con muchas cosas, y no creo que estaría donde estoy hoy sin el tratamiento. Mientras estuve allí, mi obsesión por usar drogas se calmó, y no sentía que necesitaba las drogas para vivir. Me enseñaron como vivir sanamente y disfrutar de la vida. Lo primero que hice al regresar a mi casa fue ir a una reunión de Narcóticos Anónimos. Sin este apoyo, no estaría donde estoy hoy. Conocí a buenos amigos en Narcóticos Anónimos; somos una gran familia. Hoy, mayo 31 del 2009, estoy libre de drogas, y espero no utilizarlas nunca más. Una de las cosas que me han enseñado es vivir día tras día y no pensar en lo que pasará mañana o dentro de un año, solamente preocuparme del dia de hoy. Lo mejor de estar libre de drogas a los 16 años es que puedo hacer lo que quiera de mi vida; las posibilidades son ilimitadas.

– Cynthia Sengel

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La historia de Robert comienza un poco más temprano que la mayoría, o quizás nos dimos cuenta antes. De cualquier forma, ya no importa puesto que no podíamos impedir su dependencia. Robert comenzó a mostrar señales de ansiedad y dependencia tan temprano como en el primer grado.

– Robert, Arizona

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La historia de Robert comienza un poco más temprano que la mayoría, o quizás nos dimos cuenta antes. De cualquier forma, ya no importa puesto que no podíamos impedir su dependencia. Robert comenzó a mostrar señales de ansiedad y dependencia tan temprano como en el primer grado. Lo llevamos a un terapeuta alrededor de esa época y con su ayuda y nuestro apoyo Roberto pudo funcionar a cierto nivel u otro hasta la secundaria. Sin embargo, una vez que comenzó la secundaria, Robert comenzó a tener más y más problemas. Varios psiquiatras le recentaron medicamentos que ayudaban por un tiempo, pero Robert pronto aprendió como manipular el sistema y se las arregló para que le recetaran más y más medicamentos más fuertes, que comenzaron a tener un efecto negativo en su comportamiento y en su vida. Cuando Robert estaba en su tercer año de secundaria, estaba casi completamente disfuncional. Rehusói r al colegio y comenzó a desdeñar todo tipo de ayuda. Como padre, yo estaba paralizado, sin poder comprender o hacerle frente a su comportamiento y sin poder encontrar una solución. Visitó una serie de terapeutas y psicólogos sin resultado alguno, ya que era un maestro en manipularlos. Comenzé a pensar que Robert sería un recluso que nunca podría vivir solo y que tendría que ser mantenido por el resto de su vida.

Finalmente, su terapeuta original, con quien nos habíamos mantenido en contacto, sugirió que llamaramos a Nathan. Yo no podía hacer esa primera llamada telefónica porque tenia miedo de admitir hasta que punto habíamos llegado y me sentía culpable de que yo había permitido que esto pasara. Afortunadamente mi esposa, la madrastra de Robert, no tenía ese problema y organizó una reunión entre nosotros y la mamá de Robert. Desde el primer momento Nathan se hizo cargo de todo, no con fuerza sino con lógica y compasión. Nos describió con tanta claridad lo que estaba pasando y lo que necesitábamos hacer que fue fácil tomar las decisiones. Sorprendentemente, pudo usar la misma compasión y lógica con Robert y cuando llegó el momento de empacar sus valijas e irse para el centro de tratamiento no hubo peleas, berrinches o resistencia. Robert había cumplido 18 años justo antes de comenzar el tratamiento asi que la habilidad de Nathan para convencerlo que era necesario fue una ayuda tremenda. Simplemente abordo el avión conmigo y nos fuimos.

Nathan encontró el programa de tratamiento perfecto para Robert y siguió su progreso todo el tiempo. Durante su tratamiento, Robert obtuvo su diploma de secundaria y eventualmente comenzó a estudiar en la Universidad de Arizona mientras iba a su programa de transición. Eventualmente, Robert se graduó de la Universidad de Arizona y actualmente está estudiando para obtener su doctorado en Robótica en otra universidad. Estoy totalmente convencido de que sin la ayuda y la guía de Nathan no hubiésemos encontrado ayuda para Robert a tiempo. Le damos crédito a Nathan por salvar la vida de Robert.

– Robert, Arizona

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Comprendemos lo que están sintiendo en este momento. Nosotros estuvimos en esa posición no hace mucho tiempo con nuestra hija Bianca. Comenzamos a buscar programas que nos pudieran ayudar y encontramos a Nathan Fears.

– La familia Olivera

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Queridos Padres,

Comprendemos lo que están sintiendo en este momento. Nosotros estuvimos en esa posición no hace mucho tiempo con nuestra hija Bianca. Comenzamos a buscar programas que nos pudieran ayudar y encontramos a Nathan Fears. Esa primera llamada telefónica fue una de las llamadas más difíciles que hemos tenido que hacer.

Nuestros problemas con nuestra hija comenzaron alrededor de su segundo año de secundaria. Comenzaron con su desobediencia para volver a la casa a la hora prevista, abuso de marihuana y alcohol, faltar a clases, bajas calificaciones, nos robaba y peleas en la casa. Fue una decisión muy difícil de tomar para nosotros, pero si no lo hacíamos íbamos a perder a nuestra hija. Unos días después de la llamada inicial preparamos el equipaje de nuestra hija pero estábamos muy confiados de que Nathan nos devolvería a nuestra hija.

Como padres, sentirán que están en buena compañía caminando este camino con ustedes a través del programa completo, se sentirán apoyados, ayudados, e informados y esto les devolverá su auto-estima como padres, ya que recuperarán el respeto y la autoridad perdidos. Su hijo/a también lo comprenderá, ya que como padres de un menor de edad ustedes tomaron esta decisión porque tienen la responsabilidad y el poder de hacer algo como esto.

Lo más difícil para nosotros fue tomar la decisión y no rescindir. Al principio teníamos el temor de si ésta sería la mejor decisión, si nuestra hija nos iba a odiar, si dejaría de hablarnos. Todo esto pasó por nuestra mente. Ahora les podemos decir que tomamos la mejor decisión. Nuestra hija está agradecida de que la enviamos, y eso por si solo es un premio.

No pudiéramos haber hecho esto por nosotros mismos. La ayuda que recibimos de Nathan a través de todo el proceso fue increíble. Lo podíamos llamar en su celular 24 horas al día si necesitábamos algo. Nathan ha sido bendecido con un talento especial para ayudar a los muchachos y gracias a su dedicación, ha tocado la vida de muchas familias en todo el mundo. Nathan, te damos las gracias y te amamos por el cambio que diste a nuestras vidas. Que Dios siempre te bendiga a ti y a tu familia.

Todavía estamos en el camino. Les deseamos que encuentren la paz, amor y unidad en su familia una vez más.

– La familia Olivera

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Nuestra hija pasó 72 dias en rehabilitación bajo el cuidado directo de Nathan Fears. Nathan salvó la vida de nuestra hija. Siempre estaremos en deuda con él. Nuestra hija estaba en la Florida con Nathan y nosotros fuimos desde Connecticut.

-La familia Donaghy 2012

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Nuestra hija pasó 72 dias en rehabilitación bajo el cuidado directo de Nathan Fears. Nathan salvó la vida de nuestra hija. Siempre estaremos en deuda con él. Nuestra hija estaba en la Florida con Nathan y nosotros fuimos desde Connecticut. Les podemos decir que nosotros sobre protegemos a nuestra hija y nos daba mucho miedo tenerla tan lejos. En el momento en que conocí a Nathan toda mi ansiedad desapareció. Este hombre es brillante en lo que hace. Es un trabajador milagroso porque con su entrenamiento y rehabilitación, pudo cambiarnos como padres también. Nos mostró que es lo que teníamos que hacer para asegurar que nuestra hija tuviera el apoyo y la guia que necesitaba. Me siento orgulloso de decir que ha estado libre de drogas y alcohol por 14 meses. Está enviando aplicaciones a las universidades de sus sueños y ha vuelto a ser una excelente estudiante. La distancia fue absolutamente lo mejor para nuestra hija. No duden en considerar este centro aún cuando sea lejos de sus hogares. Estaré encantada de hablar con cualquiera que quiera tener mas información y Nathan sabe donde localizarnos. Nathan se ha convertido en parte de nuestra familia. Nos llama para ver como estamos, y nosotros lo llamamos a él. En Nathan ustedes no solamente tendrán un director educado, dedicado y amoroso, sino que ganarán un amigo para toda la vida.

-La familia Donaghy 2012

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No podía creer que esto le estaba pasando a mi preciosa familia. ¿En qué me equivoqué? ¿Qué hice mal? Yo sentía que había fallado como madre. Estaba aterrada de pensar en que pasaría con la vida de mi hijo.

– Los Rosenthals

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No podía creer que esto le estaba pasando a mi preciosa familia. ¿En qué me equivoqué? ¿Qué hice mal? Yo sentía que había fallado como madre. Estaba aterrada de pensar en que pasaría con la vida de mi hijo.

El uso de drogas de David había escalado de fumar marihuana a tomar pastillas. Su comportamiento era tan errático que daba miedo, y era tan desagradable y agresivo que era imposible lidiar con él.

Tanto mi esposo como yo estábamos finalmente de acuerdo de que había un problema importante y de que se necesitaba tratamiento. Estudiamos muchos centros en el área local nuestra, pero no estuve impresionada con ninguno de ellos. La severidad del uso de las drogas por David se empeoró y cada vez estábamos más desesperados. Decidimos buscar un programa de tratamiento de 30 días pero había muy pocos programas que aceptaran adolescentes. Pasamos horas en el teléfono hablando con muchos centros. Con la ayuda de Dios, fuimos dirigidos a un programa en el área de Fort Lauderdale. Tenía todos los componentes que estábamos buscando, tales como terapia individual, de grupo y consejería para la familia. El único problema era que no habría forma de que mi hijo tomara un auto o un avión para ir a recibir ayuda. Me dijeron que me pusiera en contacto con Nathan Fears y que discutiera el caso con él. Había tal compasión y comprensión en su voz, que sentí que podía confiar en él.

Nathan duró una hora en el teléfono escuchándonos y explicándonos la seriedad de la situación. Nos explicó la importancia de un tratamiento de 90 días para adolescentes. En ese momento, no estábamos listos para comprometernos a tanto tiempo. Pero a medida que la conversación continuaba, comprendí que Nathan había hecho esto muchas veces, y que necesitábamos ayuda profesional. También comprendí que yo no tenía ninguna experiencia en esta área. ¡Finalmente, mi corazón sabia lo que tenía que hacer, pero no estaba segura de que podría hacerlo! Fue la cosa más difícil que he hecho en mi vida. ¿Iba yo a dejar realmente que un completo extraño recogiera a mi hijo y se lo llevara a un centro para tratamiento de drogas? Nathan trabajó diligentemente conmigo y con mi esposo discutiendo todos los escenarios distintos. Comenzó a traspasar nuestra incertidumbre. Pasaron días antes de que yo tuviera el coraje de llamar a Nathan otra vez.

Llamé a Nathan un sábado y le dije que estábamos listos. Sabíamos que lo correcto era poner a David en un tratamiento, y necesitábamos la ayuda de Nathan para llevarlo ahí. Nos prepararon un plan y lo seguimos. Estábamos tocando fondo. Yo estaba en el proceso de un ataque de nervios y no podía ni levantarme de la cama o ir a trabajar. Había perdido 18 libras en los últimos dos meses. Me di cuenta de que nuestras vidas estaban fuera de control y no teníamos poder sobre las drogas. Todos necesitábamos ayuda urgentemente.

Nathan llegó a las 7:30 am, como estaba planeado, el 22 de diciembre del 2008. Estaba preparado y listo para ayudar a nuestra familia a atravesar por el momento más difícil de nuestras vidas. Pasó la primera hora hablando conmigo, mi esposo, y mi hija de 15 años. Previamente nos había pedido que le escribiéramos una nota a David diciéndole como nos sentíamos con la situación. Cuando nos sentamos, Nathan recogió las notas y nos aseguró que lo que estaba pasando no era nuestra culpa, no lo habíamos causado, no lo podíamos controlar y no podíamos curar a David. En ese momento, no tenía ni idea de que esas eran las palabras que se convertirían en parte de mi vida diaria a través de Alanon. Vimos a Nathan conducir la intervención de una manera profesional y calmada. Mi hijo gritó y pataleó y esto no alteró a Nathan en lo más mínimo. Se mantuvo calmado, lo que a su vez nos mantuvo a todos calmados por fuera y temblando por dentro. Mi hijo no estaba cooperando y tuvimos que llamar a la policía antes de que él estuviese listo para irse con Nathan voluntariamente.

Mientras David se iba yo tenía mucho temor por él. Yo sabía que tenía que ser detoxificado. También tenía un sentido de alivio al saber que estaba con el personal profesional correcto y que recibiría el tratamiento que necesitaba. Nathan se mantuvo en contacto constante con nosotros.

Todavía yo no creía que David necesitaría más de 30 días de tratamiento. Yo pensé que todo estaría bien porque simplemente lo detoxificarían, le darían un poco de terapia y volvería a casa pronto. Durante el siguiente mes el personal del programa de Nathan había logrado un gran progreso con David y con nosotros. Llegamos a comprender que cada 30 días de tratamiento y sobriedad le darían más tiempo a David para reforzarse. Una vez que comprendimos esto, decidimos que se quedaría los 90 días. Fue la mejor decisión que hemos tomado en nuestra vida. Comprendimos que esto no era el fin, sino el comienzo. David ahora tiene que aprender a vivir sobrio. Nathan también tenía un plan para que mi esposo, hija y yo recibiéramos ayuda de un consejero de adicción y fuéramos a Alanon regularmente. Alanon ha sido el mejor lugar para nosotros aprender sobre el adicto y como no ayudar al comportamiento de nuestro hijo. Nathan también estaba presente para ayudarnos a escoger lo mejor para David. Aún hoy en día, consultamos a Nathan antes de decir que sí a nada.

En resumen, ¡estoy tan agradecida por toda la ayuda, guia y apoyo que recibimos! ¡David ha completado su primer año de universidad en Tulane University y ha estado sobrio durante 17 meses! Nathan visitó New Orleans el pasado otoño para asegurarse de que todos los componentes (consejero y patrocinador) que él organizó estuviesen trabajando bien. Estamos muy orgullosos de todo el trabajo de David, pero sin la ayuda de Nathan y su programa de tratamiento, ¡no estaríamos aquí hoy en dia!

– Los Rosenthals

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El 22 de diciembre del 2008 mi vida cambi. Me desperté con Nathan en mi habitación y me llevó para el tratamiento. Cuando llegué, estaba convencido de que iba a cumplir el tiempo allí y que iba a regresar a mis viejos hábitos de adicción.

– David Rosenthal

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El 22 de diciembre del 2008 mi vida cambi. Me desperté con Nathan en mi habitación y me llevó para el tratamiento. Cuando llegué, estaba convencido de que iba a cumplir el tiempo allí y que iba a regresar a mis viejos hábitos de adicción.

Mi vida anterior consistía en drogarme sin que me importara nada y faltándole el respeto a todos los que se me ponían en el camino. No pensaba que había nada malo en la forma en que estaba viviendo pero sabía que tenía un hábito serio de drogas. La primera parte de mi recuperación fue por supuesto el admitir que era un adicto porque el aceptarlo es la llave del tratamiento al principio. Durante mi estancia en el tratamiento tuve mis dificultades no solamente con la autoridad sino al trabajar conmigo mismo. No quería dejar de usar la marihuana porque pensaba que no me podía divertir sin ella. Sin embargo, ahora he descubierto el error de pensar así y sigo divirtiéndome cada día sin el uso de drogas.

Lo único negativo de mi estancia en el tratamiento fué que casi todos los que estaban en el tratamiento conmigo han vuelto a utilizar drogas. Eso me entristece muchísimo pero a veces me da mucho ánimo de continuar lo que estoy haciendo y no tomar la salida fácil por primera vez en mi vida. Ustedes ven, mientras me examinaba duramente en grupos y otras formas de tratamiento, descubrí algunos defectos importantes de mi carácter, tal como siempre buscar una salida fácil. En mis días de adicción siempre quería parar y me decía que lo iba a hacer, pero cuando las cosas se ponían difíciles, nunca tenía la fuerza para finalmente parar. Y esto es exactamente lo que los programas de Narcóticos Anónimos y Alcohólicos Anónimos hacen por mí hoy en día. Cuando tengo un problema veo a mis compañeros en las reuniones y ellos me ayudan y me dan sugerencias que les han funcionado a ellos en el pasado. El apoyo que recibo día tras día es inigualable.

El punto definitivo para mantenerme sobrio fue definitivamente el cambiar a las personas, lugares y cosas e ir a un centro de reinserción directamente del tratamiento, y no tomar ningún riesgo al ir directamente a mi hogar. Conocí a muchas personas importantes que me introdujeron a un estilo de vida que nunca pensé fuera posible. Yo admiro a esas personas hasta el día de hoy y comprendo que no estaría en una posición tan bella sin ellos. Además, mis padres han sido un gran apoyo para mí. Me hicieron el regalo del tratamiento para poder cambiar mi vida y he respondido. No lo podría haber hecho sin ellos y les estoy agradecido todos los días por esta oportunidad. Antes de estar sobrio, los trataba irrespetuosamente y ni siquiera me importaban lo que ellos querían, mientras yo pudiera hacer lo que yo quería y endrogarme.

Hoy he aprendido a estarles agradecido y he comprendido cuanto me cuidan y aman.

Como un adicto en recuperación, todavía no soy perfecto pero estoy trabajando en ello todos los días. Continúo yendo a las reuniones casi todos los días, además de trabajar en los pasos que son la clave para la recuperación personal. Aunque todavía experimento días malos y las cosas definitivamente no salen a mi modo, he aprendido a manejar las situaciones difíciles y a no usar drogas independientemente de las situaciones que puedan surgir en mi vida.

– David Rosenthal

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Hace un año que encontré el primer paquetico de papel de cera con heroína. Las pastillas, la marihuana y el alcohol eran malos – terribles – pero esto era horrible y a mi esposo y a mí nos entró un pánico sin palabras.

– Susan de NJ

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Hace un año que encontré el primer paquetico de papel de cera con heroína. Las pastillas, la marihuana y el alcohol eran malos – terribles – pero esto era horrible y a mi esposo y a mí nos entró un pánico sin palabras. La primera persona que pensamos en llamar fue Nathan. Nuestra hija de 17 años había pasado tres meses el año previo en un centro de pacientes internos del cual él era director y teníamos la confianza de que él sabría que hacer. Estaba en nuestra casa al día siguiente y de alguna manera la convenció de que éste era el fin de la carrera.

Lo que nos atrajo al programa de adolescentes de Nathan fué su estrategia de enseñarle a los muchachos como vivir sobrios en lugar de enseñarles a no drogarse. Iban a parques en el área para hacer ejercicios, montaban a caballo y hacían excursiones en barcos, y hasta iban de compras al Target local, con la intención de que los muchachos se acostumbraran a su vida diaria sin utilizar drogas. El programa de recuperación y las sesiones de terapia eran muy buenas e incluían sesiones familiares semanales con un terapeuta entrenado, y una conferencia mensual con Nathan. Siempre me sorprendía lo bien que conocía a todos los adolescentes y cuanto lo respetaban.

Cuando nuestra hija volvió a utilizar drogas, lo que nos hizo volver a llamar a Nathan era el saber que a Nathan realmente le importan los muchachos en la situación de nuestra hija y que los puede ayudar. Nuestra hija respondía a la manera de Nathan de lidiar con la situación cuando nosotros no podíamos llegar a ella.

Nuestra hija lleva once meses sobria y estamos optimistas con su futuro. Me identifico con los padres que se encuentren en nuestra situación y me da mucha pena, y no dudo en aconsejarles que llamen a Nathan Fears para que los ayuden. Nosotros le confiamos a nuestra “bebe” y ellos deben hacerlo también.

– Susan de NJ

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Para esas personas que están preocupadas por un ser querido debido a la adicción, esta es una terrible experiencia por la cual pasar; lo fué para nuestra familia. Yo tenía 16 años, y luchaba contra una adicción a la heroína además de una severa depresión. Crecí en una familia amorosa y felíz, no fui abandonada o maltratada,

– Lindsay N.

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Para esas personas que están preocupadas por un ser querido debido a la adicción, esta es una terrible experiencia por la cual pasar; lo fué para nuestra familia. Yo tenía 16 años, y luchaba contra una adicción a la heroína además de una severa depresión. Crecí en una familia amorosa y felíz, no fui abandonada o maltratada, y vivía en un suburbio de New Jersey parecido a todos los otros. Pero tenía un problema. No fué hasta que alguien le dio a mi madre el teléfono de Nathan Fears cuando yo finalmente recibí el tratamiento que necesitaba. Irónicamente, fue un terapeuta del primer centro de rehabilitación al cual yo fuí(que honestamente no me ayudó para nada) el que le dio a mi mamá la información sobre Nathan.

Por supuesto, ya para este momento mi madre y mi familia estaban extremadamente temorosos y confusos sobre que acción tomar. Nathan encontró e hizo todos los arreglos para que yo entrara en un centro de tratamiento en la Florida. Nathan vino al centro para revisar mi progreso. Cuando salí de ese centro en la Florida, aunque había obtenido un progreso tremendo, yo todavía sentía que no estaba lista para regresar a la casa. Nathan estuvo de acuerdo e hizo los arreglos, con mi familia, para enviarme a un centro de reinserción en Minnesota. Desafortunadamente, tuve una recaída mientras estaba allí y me escapé. Cinco días después de estar en un lugar extraño sin tener a donde ir, llamé a Nathan y él me recogió inmediatamente y me llevó de vuelta al centro de reinserción donde me quedé por otros dos meses.

Ahora tengo 20 años y he recibido mi título de Asociada y me gradué con honores. Estoy asistiendo a una universidad en New Jersey donde espero recibir mi Bachillerato. Si no fuera por los esfuerzos de mi familia y de Nathan, no estaría donde estoy hoy en día Ni siquiera estoy segura de que continuaría con vida. Ya no tengo ningún deseo de consumir drogas, y llevo sobria cuatro años. Todavía hablo con Nathan frecuentemente y mi madre dice que él es mi ángel guardián – estoy de acuerdo con ella. Aunque yo tuve que hacer todo el trabajo durante mi recuperación, necesitaba que las personas en mi vida, incluyendo a Nathan, me devolvieran al camino correcto para una sobriedad saludable y feliz. Todos los que me conocieron antes de mi recuperación están sorprendidos con la persona en la que me he convertido. Nathan estuvo conmigo a cada paso y nunca permitió que yo me rindiera. Doy gracias cada día por el apoyo incondicional de mi familia y de Nathan .

– Lindsay N.

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Esta nota es para darle mi aprobación incondicional al Sr. Nathan Fears en su trabajo con los adolescentes que tienen problemas de adicción.

– Henry J. Wehman, MD

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Esta nota es para darle mi aprobación incondicional al Sr. Nathan Fears en su trabajo con los adolescentes que tienen problemas de adicción.

Mi apoyo está basado en los encuentros de mi esposa y míos con el Sr. Fears durante las intervenciones terapéuticas a favor de nuestro hijo “A”. “A” fué dos veces a un programa de rehabilitación en la Florida donde el Sr. Fears era el terapeuta principal (no se su título formal allí). La primera vez fue cuando “A” tenía 16 años, y la segunda cuando tenía 17 años. La primera admisión fue por su adicción a pornografía en el internet, y la segunda por su adicción a marihuana. La primera admisión de “A” fue única, ya que hasta ese momento ese centro solamente había tratado a adolescentes con adicciones a sustancias químicas.

En ambos casos, el programa de intervención y las técnicas del Sr. Fears fueron magnificas. Estaba completamente al tanto de las diferentes necesidades de nuestro hijo, dándole el apoyo y la protección cuando eran necesarios, y la confrontación y el establecimiento de límites cuando era apropiado. En el momento de su primera admisión, cuando estábamos muy preocupados con la aparente desesperación de “A”, el padre de otro adolescente que estaba a punto de graduarse del programa nos dijo “No se preocupen. Confien en Nathan”, añadiendo con un poco de chispa “Nathan es mi Poder Divino”. Su confianza estaba bien fundada.

El interés y la participación de Nathan con nosotros y con el bienestar de “A” no terminaron cuando nuestro hijo completó el programa justo después del Día de Acción de Gracias hace año y medio. Continua en contacto con nosotros a través del teléfono y de correos electrónicos. Su retención de los detalles de los adolescentes que sirve es impresionante. Hace varios meses, impetuosamente, “A” llamó a Nathan mientras cenábamos. Nathan no solamente le reconoció la voz, sino que le preguntó por su hermano “M”, y habló con “M” también. Todo esto obviamente sin notas ni otra referencia sino solamente su memoria prodigiosa.

Confío en que estos breves ejemplos provean suficiente base para mi apoyo (y el de mi esposa) del Sr. Nathan Fears.

– Henry J. Wehman, MD

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Estoy honrada y encantada de que se me haya pedido que escriba sobre la Dra. Carolina Alfonso. Todo lo que pensé fue “al fin puedo hacer algo por esa persona que lo merece completamente.

– Leslie G.

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“Estoy honrada y encantada de que se me haya pedido que escriba sobre la Dra. Carolina Alfonso. Todo lo que pensé fue “al fin puedo hacer algo por esa persona que lo merece completamente”.

¡La Dra. Alfonso es una de las personas más comprensivas, empáticas, respetuosas, dulces y serviciales que una haya tenido el privilegio de conocer! A través de los cinco años en que mi hija asistió a ACWA donde ella era la Directora, he trabajado muy de cerca con la Dra. Alfonso y no puedo recalcar suficientemente la directora espectacular, líder y amiga que ha sido, para mí y para mi familia. Mi hija se ha beneficiado de su liderazgo como directora del colegio en muchos aspectos. Ha sido una guía para nosotros como padres con sus observaciones, y ha estado involucrada en las actividades diarias de nuestra hija. Ha escuchado a nuestra hija cuando nosotros como padres no hemos podido, y ha traído esperanza y optimismo a nuestras vidas cuando nada parecía tener sentido. ¡Lo único que se puede esperar de tener a la Dra. Carolina Alfonso como directora de una organización son resultados sorprendentes a corto plazo, un entorno feliz y un futuro lleno de paz!

– Leslie G

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La Dra. Carolina Alfonso es única en su giro y le estaré agradecida eternamente por todo lo que ha hecho por mi familia. Hace dos años yo estaba involucrada en un divorcio muy desagradable con un hombre agresivo con quien no se podía razonar.

Muchas Gracias, Dra. Alfonso!

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La Dra. Carolina Alfonso es única en su giro y le estaré agradecida eternamente por todo lo que ha hecho por mi familia. Hace dos años yo estaba involucrada en un divorcio muy desagradable con un hombre agresivo con quien no se podía razonar. Acudí a ella para que ayudara a mi hijo a lidiar con la separación, y para que pudiéramos actuar juntos como padres. Afortunadamente, mi ex esposo estuvo de acuerdo a reunirse con la Dra. Alfonso y nos pudo guiar para hacerle frente a nuestra separación y estar presentes para nuestro hijo de forma amistosa.

– Muchas Gracias, Dra. Alfonso!

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